La Autoridad de Competencia y Mercados del Reino Unido (CMA, por sus siglas en inglés) ha puesto a Google en el punto de mira, iniciando un proceso que podría obligar al gigante tecnológico a realizar cambios significativos en su icónico motor de búsqueda. La medida se basa en una nueva y poderosa legislación diseñada para controlar el dominio de las grandes empresas tecnológicas en el mercado digital. Google, por su parte, ha expresado una notable preocupación por las posibles consecuencias, aunque ha manifestado su intención de colaborar con el regulador.
El pasado martes, la CMA anunció que está llevando a cabo una consulta sobre una propuesta para otorgar a Google un «estatus de mercado estratégico», una designación clave bajo las nuevas reglas de competencia británicas. Esta decisión podría redefinir las reglas del juego para la compañía en uno de sus mercados más importantes y sentar un precedente para otras jurisdicciones que observan de cerca la regulación de las Big Tech.
La nueva era de la regulación digital en el Reino Unido
El movimiento de la CMA se enmarca en la recientemente promulgada Ley de Mercados Digitales, Competencia y Consumidores (DMCC). Esta legislación, que entró en vigor este año, otorga a la autoridad reguladora poderes considerablemente ampliados para supervisar y controlar a las empresas tecnológicas que ostentan un poder de mercado afianzado y duradero.
El «estatus de mercado estratégico» es una designación formal bajo esta ley para identificar a aquellas firmas que tienen una posición dominante en un servicio digital específico. No es una acusación de mala praxis en sí misma, pero sí el primer paso para imponer una serie de obligaciones y «códigos de conducta» diseñados para garantizar una competencia justa y proteger a los consumidores.
Esta ley británica se asemeja en su espíritu y objetivos a la conocida Ley de Mercados Digitales (DMA) de la Unión Europea, que ya ha obligado a gigantes como Apple y Google a modificar sus servicios en el continente. Un aspecto crucial de la ley DMCC es su capacidad de disuasión: la CMA puede imponer multas de hasta el 10% de los ingresos anuales globales de una empresa en caso de incumplimiento, una cifra que, para una compañía del tamaño de Alphabet (matriz de Google), podría ascender a decenas de miles de millones de dólares.
Las medidas que podrían cambiar la búsqueda de Google para siempre
Si la designación de Google como empresa con «estatus de mercado estratégico» prospera, la CMA ya ha delineado una hoja de ruta con posibles intervenciones. Según la información publicada por la propia autoridad, estas medidas buscan nivelar el campo de juego y dar más poder a los usuarios y a las empresas más pequeñas. Las principales propuestas son:
- Pantallas de elección: Se podría obligar a Google a presentar a los usuarios pantallas de elección (o choice screens) que les permitan seleccionar y cambiar fácilmente entre diferentes servicios de búsqueda. Esto podría aplicarse, por ejemplo, al configurar un nuevo dispositivo móvil, rompiendo el estatus de Google como motor de búsqueda predeterminado.
- Rankings justos y no discriminatorios: Una de las críticas más recurrentes hacia Google es que supuestamente favorece sus propios productos y servicios (como Google Flights, Shopping o Maps) en los resultados de búsqueda. La CMA podría exigir que las clasificaciones sean justas y no discriminen a los competidores.
- Control sobre el contenido de los editores: En un momento clave por el auge de la inteligencia artificial, esta medida daría a los creadores de contenido y a los medios de comunicación más control sobre cómo se utiliza su material, especialmente en las respuestas generadas por IA que a menudo resumen información sin dirigir tráfico a la fuente original.
- Portabilidad de datos: Se facilitaría que los consumidores puedan transferir sus datos de búsqueda a otros servicios. Esto tiene como objetivo fomentar la innovación, permitiendo que nuevas empresas puedan desarrollar productos competitivos utilizando los datos que los usuarios decidan compartir con ellas.
La respuesta de Google: preocupación y voluntad de diálogo
La reacción de Google no se hizo esperar. La compañía, a través de su director sénior de competencia, Oliver Bethell, emitió un comunicado en el que expresaba sus reservas sobre el proceso iniciado por la CMA.
Bethell señaló que la propuesta «podría tener implicaciones significativas para las empresas y los consumidores» en el Reino Unido. Si bien reconoció que «el ‘estatus de mercado estratégico’ no implica que se haya producido un comportamiento anticompetitivo», también afirmó que «este anuncio presenta claros desafíos a áreas críticas de nuestro negocio en el Reino Unido», según el comunicado recogido por CNBC.
La principal preocupación de la empresa parece centrarse en la amplitud de la investigación. «Nos preocupa que el alcance de las consideraciones de la CMA siga siendo amplio y poco enfocado, con una serie de intervenciones que se están considerando antes de que se haya proporcionado ninguna prueba», añadió Bethell. A pesar de estas inquietudes, el directivo aseguró que Google planea «seguir trabajando constructivamente con la CMA» para evitar que se impongan medidas que consideren desproporcionadas.
Un frente regulatorio global contra el dominio de las Big Tech
La acción de la CMA no es un hecho aislado, sino que forma parte de una tendencia global en la que los reguladores de todo el mundo están intensificando su escrutinio sobre el poder de las grandes tecnológicas. Google, en particular, se enfrenta a presiones en múltiples frentes.
En Estados Unidos, por ejemplo, un juez dictaminó en abril que Google ostenta monopolios ilegales en dos mercados clave de la tecnología de publicidad online. Este fallo abre la puerta a que los fiscales antimonopolio puedan solicitar una reestructuración de sus productos publicitarios, lo que supondría un golpe directo a una de sus principales fuentes de ingresos.
Al otro lado del Canal de la Mancha, en la Unión Europea, la situación no es más sencilla. La semana pasada, un asesor del Tribunal de Justicia de la Unión Europea recomendó desestimar el recurso de Google contra una multa antimonopolio récord de 4.100 millones de euros (unos 4.800 millones de dólares). Aunque la recomendación no es vinculante, las opiniones de los asesores suelen ser seguidas por el tribunal en la mayoría de los casos.
El panorama para Google es, por tanto, complejo. La decisión que finalmente tome la CMA en el Reino Unido será observada con atención por reguladores, competidores y consumidores de todo el mundo, ya que podría marcar un nuevo capítulo en la relación entre los gigantes tecnológicos y las autoridades que buscan garantizar un ecosistema digital más competitivo y equitativo.






