Nvidia ve la robótica como su próxima gran frontera tras el éxito de la inteligencia artificial

Droids

En su junta anual de accionistas, el CEO de Nvidia, Jensen Huang, ha señalado un nuevo horizonte para la compañía que ha revolucionado el sector tecnológico: la robótica. Tras consolidar un dominio casi absoluto en el hardware que impulsa la inteligencia artificial (IA), Huang afirmó que la robótica representa la mayor oportunidad de crecimiento para el gigante de los semiconductores, un mercado que, junto a la IA, podría alcanzar un valor de varios billones de euros. Esta declaración marca un punto de inflexión estratégico para una empresa cuya valoración se ha disparado, convirtiéndola recientemente en la más valiosa del mundo.

Durante el encuentro con los inversores celebrado este miércoles, Huang no dejó lugar a dudas sobre la dirección futura de la compañía. «Tenemos muchas oportunidades de crecimiento en toda nuestra empresa, siendo la IA y la robótica las dos más grandes, representando una oportunidad de crecimiento de varios billones de dólares«, aseguró en respuesta a la pregunta de un asistente, según recogió la cadena estadounidense CNBC. Para el directivo, la primera aplicación comercial a gran escala de esta apuesta por la robótica serán los coches autónomos.

Una visión de «billones de robots» y coches autónomos

La ambición de Nvidia va mucho más allá de mejorar los gráficos de los videojuegos, el negocio que la vio nacer. La visión de Huang es un futuro profundamente automatizado y sustentado por su tecnología. «Estamos trabajando para que llegue un día en el que haya miles de millones de robots, cientos de millones de vehículos autónomos y cientos de miles de fábricas robóticas que puedan funcionar con tecnología de Nvidia», explicó.

Para materializar esta visión, la compañía ya cuenta con plataformas específicas. Una de las más destacadas es Nvidia Drive, un conjunto de chips y software para vehículos autónomos que ya está siendo implementado por fabricantes de automóviles de prestigio como Mercedes-Benz. Además, Huang destacó el reciente lanzamiento de Cosmos, una serie de modelos de IA diseñados específicamente para el desarrollo de robots humanoides, un campo que está ganando un interés creciente en la industria tecnológica.

El enfoque de Nvidia es dual: por un lado, sus potentes chips para centros de datos son esenciales para entrenar los complejos modelos de IA que sirven de cerebro a estos robots. Por otro, la compañía desarrolla chips más pequeños y eficientes que se instalan directamente en los coches y robots para que puedan percibir el mundo y tomar decisiones en tiempo real.

El negocio de la robótica en cifras: un gigante en pañales

Aunque la visión es grandiosa, los datos actuales muestran que la división de robótica de Nvidia es todavía una parte modesta de su negocio global. Hace poco más de un año, la compañía reestructuró sus informes financieros para agrupar sus divisiones de automoción y robótica en una sola línea de negocio.

Según el informe de resultados de mayo, esta unidad generó ventas trimestrales de 567 millones de dólares (aproximadamente 527 millones de euros). Esta cifra, aunque considerable, representa solo alrededor del 1% de los ingresos totales de la compañía. Sin embargo, el dato más revelador es su ritmo de crecimiento: la división creció un impresionante 72% en comparación con el mismo periodo del año anterior, lo que demuestra un potencial de expansión explosivo.

El motor del crecimiento: el dominio indiscutible en la IA

La capacidad de Nvidia para invertir y apostar con tanta fuerza por la robótica se sustenta en su éxito sin precedentes en el campo de la inteligencia artificial. La demanda insaciable de sus Unidades de Procesamiento Gráfico (GPU) para centros de datos, que son el motor de aplicaciones de IA generativa como ChatGPT de OpenAI, ha catapultado las finanzas de la empresa a niveles estratosféricos.

Las ventas totales de Nvidia se han disparado, pasando de unos 27.000 millones de dólares (unos 25.100 millones de euros) en su año fiscal de 2023 a 130.500 millones de dólares (unos 121.400 millones de euros) el año pasado. Y la tendencia no parece frenar: los analistas, según datos de LSEG, esperan que las ventas alcancen casi los 200.000 millones de dólares (cerca de 186.000 millones de euros) este año.

Este rendimiento financiero se ha reflejado en el mercado de valores. Las acciones de la compañía alcanzaron un nuevo récord el miércoles, elevando su capitalización de mercado a 3,75 billones de dólares (unos 3,49 billones de euros) y situándola, por momentos, por delante de Microsoft como la empresa más valiosa del mundo.

Más allá de los chips: la nueva identidad de Nvidia

Este éxito ha provocado también una evolución en la propia identidad de la compañía. Jensen Huang fue tajante al respecto durante la junta de accionistas: «Hace mucho que dejamos de pensar en nosotros mismos como una empresa de chips».

Nvidia se describe ahora más como un proveedor de «infraestructura de IA» o una «plataforma de computación». Esta nueva definición refleja una estrategia que va más allá de la venta de silicio. La compañía ofrece un ecosistema completo que incluye software especializado (como la plataforma CUDA), servicios en la nube y chips de red avanzados para interconectar miles de GPU y hacer que funcionen como un único superordenador.

En la junta anual también se trataron otros asuntos de gobernanza corporativa. Los accionistas aprobaron el plan de compensación de los ejecutivos y reeligieron a los 13 miembros del consejo de administración. No prosperaron, sin embargo, dos propuestas de accionistas externos que pedían la elaboración de un informe de diversidad más detallado y un cambio en los procedimientos de las reuniones de accionistas.