IBM y RIKEN inauguran en Japón el primer superordenador cuántico IBM Quantum System Two fuera de EE. UU.

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Kobe, Japón – La carrera por el futuro de la computación ha marcado un hito histórico este 24 de junio de 2025. El gigante tecnológico IBM y RIKEN, el principal instituto de investigación de Japón, han inaugurado en la ciudad de Kobe el primer sistema de computación cuántica de nueva generación IBM Quantum System Two instalado fuera de Estados Unidos. Este avanzado sistema no solo representa un salto cualitativo en la capacidad de cálculo, sino que también es el primero en estar conectado directamente con uno de los superordenadores clásicos más potentes del planeta, el Fugaku, abriendo una nueva era de computación híbrida.

La puesta en marcha de este sistema, que ya se encuentra operativo, fue celebrada con una ceremonia de inauguración a la que asistieron figuras clave como Makoto Gonokami, presidente de RIKEN, y Jay Gambetta, vicepresidente de IBM Quantum. Según un comunicado de prensa oficial de IBM, este proyecto busca acelerar drásticamente la potencia y la precisión de los cálculos cuánticos.

Un paso de gigante para la computación en Japón

La instalación del IBM Quantum System Two en el Centro RIKEN de Ciencias Computacionales (R-CCS) no es un hecho aislado. Forma parte de un ambicioso proyecto nacional japonés para el «Desarrollo de Tecnología de Utilización Integrada para Cuántica y Superordenadores», impulsado por la Organización para el Desarrollo de Nuevas Energías y Tecnologías Industriales (NEDO), bajo la jurisdicción del Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón (METI).

Este respaldo gubernamental subraya la importancia estratégica que Japón otorga a la computación cuántica como pilar fundamental para el desarrollo de las infraestructuras de comunicación post-5G y para mantener su liderazgo en la investigación científica y tecnológica a nivel mundial. La elección de RIKEN, el mayor centro de investigación del país, como sede de esta tecnología pionera, consolida su posición como un epicentro global de la computación de alto rendimiento.

¿Qué hace tan especial al IBM Quantum System Two?

Para entender la magnitud de este avance, es necesario mirar en el interior del sistema. El IBM Quantum System Two inaugurado en Kobe está impulsado por el procesador IBM Quantum Heron, una pieza de ingeniería con 156 cúbits.

Pero, ¿qué significa esto? Un cúbit, o bit cuántico, es la unidad básica de información en la computación cuántica. A diferencia de un bit clásico, que solo puede tener un valor de 0 o 1, un cúbit puede existir en múltiples estados a la vez gracias a los principios de la mecánica cuántica. Esto le permite procesar una cantidad de información exponencialmente mayor.

El procesador Heron no solo destaca por su número de cúbits, sino por su rendimiento. Según IBM, sus métricas de calidad y velocidad lo convierten en el procesador cuántico más potente del mundo hasta la fecha.

  • Calidad superior: Su tasa de error es diez veces menor que la de su predecesor, el procesador IBM Eagle. Una tasa de error baja es crucial para que los cálculos cuánticos sean fiables y precisos.
  • Velocidad vertiginosa: Mide su velocidad en CLOPS (operaciones de capa de circuito por segundo), una métrica que indica cuántas operaciones complejas puede ejecutar en un segundo. El procesador Heron alcanza 250.000 CLOPS, lo que supone una mejora de diez veces respecto al año anterior.

Con estas capacidades, el sistema es capaz de ejecutar circuitos cuánticos tan complejos que van más allá de lo que los ordenadores clásicos pueden simular por fuerza bruta.

La unión hace la fuerza: Fusión de computación cuántica y supercomputación clásica

Quizás el aspecto más revolucionario de esta instalación es su integración con el superordenador Fugaku. Ambos sistemas, el cuántico y el clásico, están ubicados en el mismo centro y conectados por una red de alta velocidad a un nivel muy profundo, lo que permite una comunicación casi instantánea entre ellos.

Esta configuración da lugar a lo que los expertos denominan «supercomputación centrada en lo cuántico» (quantum-centric supercomputing). La idea es simple pero poderosa: combinar lo mejor de ambos mundos. Mientras que los ordenadores cuánticos son excepcionales para resolver ciertos tipos de problemas complejos (como simulaciones moleculares o problemas de optimización), los superordenadores clásicos como Fugaku siguen siendo superiores para muchas otras tareas.

«El futuro de la computación está centrado en lo cuántico y con nuestros socios de RIKEN estamos dando un gran paso para hacer realidad esta visión», afirmó Jay Gambetta, vicepresidente de IBM Quantum, en el comunicado. «El nuevo IBM Quantum System Two, impulsado por nuestro último procesador Heron y conectado a Fugaku, permitirá a los científicos e ingenieros ampliar los límites de lo posible».

Por su parte, el Dr. Mitsuhisa Sato, director de la División de Plataformas Híbridas Cuánticas-HPC de RIKEN, destacó la ambición del proyecto: «Al combinar Fugaku y el IBM Quantum System Two, RIKEN pretende llevar a Japón a una nueva era de la computación de alto rendimiento. Nuestra misión es desarrollar y demostrar flujos de trabajo híbridos cuánticos-HPC prácticos que puedan ser explorados tanto por la comunidad científica como por la industria».

En busca de la «ventaja cuántica»

El objetivo final de esta colosal empresa es alcanzar la llamada «ventaja cuántica»: el punto en el que un ordenador cuántico puede resolver un problema de forma más rápida, más barata o más precisa que cualquier método clásico conocido.

Aunque este objetivo todavía parece lejano para muchas aplicaciones, la colaboración entre IBM y RIKEN ya ha dado frutos prometedores. Un trabajo reciente, que fue portada de la prestigiosa revista Science Advances, demostró cómo se pueden utilizar técnicas cuánticas para modelar con precisión la estructura electrónica de los sulfuros de hierro, un compuesto fundamental en la naturaleza.

Históricamente, se creía que simular un sistema tan complejo requeriría ordenadores cuánticos con corrección de errores, una tecnología aún en desarrollo. Sin embargo, este estudio demostró que los ordenadores cuánticos actuales, cuando se integran inteligentemente con la infraestructura clásica, ya pueden aportar un valor científico real. La nueva instalación en Kobe está diseñada precisamente para expandir estos logros y descubrir nuevos algoritmos que nos acerquen cada vez más a la anhelada ventaja cuántica.