Meta se replantea su estrategia de IA: ¿el fin de la era del código abierto?

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Meta, la compañía liderada por Mark Zuckerberg, ha construido una sólida reputación en el campo de la inteligencia artificial (IA) gracias a su decidida apuesta por el código abierto. Modelos como la familia Llama no solo han democratizado el acceso a tecnologías avanzadas, sino que también han posicionado a Meta como un contrapunto a competidores más herméticos como OpenAI. Sin embargo, esta filosofía podría estar a punto de cambiar. Informes recientes sugieren que dentro de su nueva y ambiciosa división, el Superintelligence Lab, se está debatiendo un giro estratégico hacia modelos de IA cerrados y propietarios.

Este posible cambio de rumbo no solo alteraría la estrategia de la propia compañía, sino que podría tener un efecto dominó en todo el ecosistema de la inteligencia artificial, desde las startups más pequeñas hasta el equilibrio geopolítico en la carrera tecnológica global.

El debate interno sobre «Behemoth» y el futuro de la IA de Meta

La noticia saltó a través de un informe de The New York Times, que citaba fuentes internas familiarizadas con las discusiones. Según el diario, altos cargos del recién creado Superintelligence Lab de Meta han planteado la posibilidad de abandonar el desarrollo de su próximo gran modelo de código abierto, conocido como «Behemoth», para centrarse en su lugar en un modelo de código cerrado.

Behemoth, según las fuentes, ya habría completado su fase de entrenamiento. Sin embargo, su lanzamiento se habría retrasado debido a que su rendimiento en las pruebas internas resultó «decepcionante». Con la puesta en marcha del nuevo laboratorio de superinteligencia, las pruebas sobre este modelo se habrían detenido por completo.

Es importante subrayar que, por ahora, se trata solo de «discusiones». Cualquier cambio de esta magnitud requeriría la aprobación final del CEO, Mark Zuckerberg. No obstante, el mero hecho de que este debate esté sobre la mesa indica una posible reevaluación fundamental de la estrategia de IA de Meta.

La respuesta de Meta: «Nuestra posición no ha cambiado»

Ante la creciente especulación, un portavoz de Meta ha intentado calmar las aguas. En declaraciones a la publicación especializada TechCrunch, la compañía aseguró que su postura sobre el código abierto «no ha cambiado».

«Planeamos seguir lanzando modelos de código abierto líderes en el mercado», afirmó el portavoz. «Históricamente no hemos lanzado todo lo que hemos desarrollado y esperamos seguir entrenando una mezcla de modelos abiertos y cerrados en el futuro».

A pesar de esta declaración, la compañía se negó a hacer comentarios específicos sobre el futuro del modelo Behemoth o sobre un posible abandono de su desarrollo. Este silencio alimenta la idea de que, si bien Meta podría seguir lanzando versiones abiertas de algunos modelos, sus esfuerzos más avanzados y potentes podrían reservarse para un ecosistema cerrado, similar a como ya opera internamente con los modelos que impulsan su asistente Meta AI.

Las presiones económicas y competitivas detrás del posible giro

¿Qué podría llevar a Meta a reconsiderar una estrategia que le ha reportado tanto prestigio y adopción en la comunidad de desarrolladores? La respuesta parece encontrarse en una combinación de enormes presiones económicas y una feroz competencia.

Meta está invirtiendo miles de millones de dólares (el equivalente a miles de millones de euros) en su apuesta por la IA. Estos costes incluyen la construcción de nuevos y masivos centros de datos, la compra de hardware especializado y, sobre todo, el pago de salarios astronómicos para atraer y retener al mejor talento. Se habla de bonificaciones por fichaje y salarios de nueve cifras, es decir, de cientos de millones de dólares, para los investigadores más destacados.

Esta inversión masiva, destinada a alcanzar la llamada «inteligencia artificial general» (IAG) o «superinteligencia», necesita ser rentabilizada, y la publicidad, su principal fuente de ingresos, podría no ser suficiente. A pesar de contar con uno de los laboratorios de investigación más respetados del mundo, Meta sigue a la zaga de rivales como OpenAI, Anthropic, Google DeepMind y xAI en lo que respecta a la comercialización directa de sus productos de IA. Un modelo de negocio basado en licencias o acceso exclusivo a sus sistemas más potentes podría abrir nuevas y lucrativas vías de ingresos.

La visión de Zuckerberg: ¿estrategia o ideología?

Mark Zuckerberg ha sido el principal defensor público de la estrategia de código abierto de Meta. En varias ocasiones, ha criticado a competidores como OpenAI por abandonar sus raíces abiertas tras asociarse con Microsoft. Posicionó la apertura de la familia de modelos Llama como un diferenciador filosófico.

Sin embargo, comentarios pasados del propio Zuckerberg sugieren que su compromiso con el código abierto podría ser más pragmático que ideológico. En una entrevista en un podcast el verano pasado, mostró cierta ambivalencia:

«Obviamente, somos muy pro código abierto, pero no me he comprometido a lanzar cada una de las cosas que hacemos. Me inclino a pensar que el código abierto será bueno para la comunidad y también para nosotros […]. Sin embargo, si en algún momento hay un cambio cualitativo en lo que la tecnología es capaz de hacer, y sentimos que no es responsable abrirlo, entonces no lo haremos».

Esta declaración deja la puerta abierta a un cambio de rumbo si la compañía considera que ha desarrollado un modelo lo suficientemente potente como para justificar un control más estricto. Un modelo cerrado no solo facilitaría la monetización, sino que también daría a Meta un control total sobre su uso, seguridad y evolución, un factor clave a medida que los sistemas de IA se vuelven más capaces y autónomos.

El impacto dominó: ¿qué significaría un Meta más cerrado para el mundo?

Si Meta finalmente decide priorizar los modelos de código cerrado, las consecuencias se sentirían en toda la industria tecnológica.

Primero, el impulso del movimiento de código abierto en la IA podría ralentizarse significativamente. Meta ha sido su principal motor, y su retirada parcial dejaría un vacío difícil de llenar, a pesar de que otras compañías como OpenAI se preparan para lanzar sus propios modelos abiertos. El poder podría volver a concentrarse en los gigantes tecnológicos con ecosistemas cerrados.

Segundo, el ecosistema de startups se vería directamente afectado. Muchas empresas pequeñas y medianas dependen del acceso a modelos de base abiertos y potentes como Llama para construir sus propios productos, realizar ajustes finos (fine-tuning) o desarrollar soluciones de seguridad y alineamiento. Un cambio de Meta les obligaría a buscar alternativas o a depender de las costosas API de los modelos cerrados.

Finalmente, existe una dimensión geopolítica. La retirada de Meta del frente del código abierto podría, paradójicamente, ceder terreno a China. Empresas chinas como DeepSeek y Moonshot AI están adoptando el código abierto como una herramienta estratégica para fomentar su capacidad tecnológica interna y expandir su influencia global.

Meta se encuentra en una encrucijada. La decisión que tome sobre su estrategia de IA no solo definirá su propio futuro en esta carrera tecnológica, sino que también podría redibujar el mapa del poder en la era de la inteligencia artificial.