El gigante tecnológico chino Baidu integrará sus vehículos autónomos en la red global de Uber

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El gigante tecnológico chino Baidu y la plataforma de VTC (Vehículo de Transporte con Conductor) Uber han anunciado una alianza estratégica de alcance mundial que promete transformar el panorama de la movilidad urbana. Según el acuerdo, Baidu integrará su flota de vehículos totalmente autónomos en la red de Uber, permitiendo a millones de usuarios solicitar un viaje sin conductor directamente desde la aplicación. Esta colaboración marca uno de los pasos más significativos hasta la fecha hacia la comercialización a gran escala de los taxis robotizados.

El acuerdo une la vasta experiencia de Baidu en inteligencia artificial y conducción autónoma con la red de transporte y la base de usuarios global de Uber, creando una poderosa sinergia que podría acelerar la adopción de esta tecnología en las principales ciudades del mundo.

Un acuerdo estratégico para el futuro de la movilidad

La colaboración se presenta como un beneficio mutuo. Para Baidu, supone una vía de expansión global para su avanzada tecnología autónoma, Apollo, más allá de las fronteras de China. Para Uber, representa un reimpulso decisivo en su estrategia de conducción autónoma, apostando por un socio con una tecnología ya probada y operativa en lugar de desarrollar la suya propia desde cero.

Dara Khosrowshahi, CEO de Uber, destacó la importancia de la alianza en una publicación en el blog oficial de la compañía. «La experiencia de Baidu en conducción autónoma es líder en la industria, y su compromiso con la seguridad los convierte en el socio ideal para hacer realidad nuestra visión de un transporte más seguro, limpio y accesible para todos», afirmó.

Por su parte, Robin Li, cofundador y CEO de Baidu, describió el acuerdo como un «hito para la comercialización de la conducción autónoma». En declaraciones recogidas por Reuters, Li explicó que «unir nuestra tecnología Apollo con la plataforma de Uber nos permitirá llevar los beneficios de los vehículos autónomos a un público mucho más amplio y de manera más rápida».

El plan de despliegue: de China al mundo con una inversión millonaria

El plan de implementación se desarrollará en varias fases. La etapa inicial se centrará en el lanzamiento de programas piloto en varias metrópolis chinas, como Pekín y Shanghái, donde Baidu ya opera su servicio de robotaxi, conocido como Apollo Go. Se espera que estos primeros servicios conjuntos estén disponibles para los usuarios de Uber en China a finales del próximo año.

Tras la fase piloto, ambas compañías planean una expansión internacional gradual durante los próximos cinco años, aunque este calendario estará estrictamente supeditado a la obtención de las aprobaciones regulatorias correspondientes en cada país y ciudad.

Para respaldar este ambicioso proyecto, Baidu se ha comprometido a invertir 1.000 millones de dólares (aproximadamente 920 millones de euros) durante los próximos tres años. Esta inversión se destinará principalmente a la fabricación de su sexta generación de vehículos autónomos y a la infraestructura necesaria para su despliegue y mantenimiento en la red de Uber. Aunque los detalles financieros del reparto de ingresos no se han hecho públicos, se espera que ambas empresas compartan los beneficios generados por los viajes autónomos.

La tecnología de Apollo: el cerebro detrás del volante

La pieza central de esta alianza es la plataforma de conducción autónoma de Baidu, Apollo. Desarrollada durante casi una década, Apollo es una de las tecnologías más avanzadas de su clase y ya ha acumulado decenas de millones de kilómetros de pruebas en condiciones reales de tráfico.

Los vehículos que se integrarán en la red de Uber son los robotaxis de sexta generación de Baidu. Estos coches están equipados con un sofisticado conjunto de sensores, que incluye múltiples cámaras de alta definición, radares y, fundamentalmente, LiDAR (Light Detection and Ranging). El LiDAR es una tecnología que utiliza pulsos de láser para crear un mapa tridimensional de alta precisión del entorno del vehículo, permitiéndole detectar objetos, peatones y otros coches con una fiabilidad milimétrica, tanto de día como de noche.

El servicio Apollo Go de Baidu ya opera en más de diez ciudades chinas, ofreciendo viajes totalmente sin conductor (sin un humano de seguridad al volante) en áreas designadas, lo que proporciona una valiosa experiencia operativa que ahora se pondrá al servicio de la alianza con Uber.

Un nuevo capítulo para Uber en la carrera autónoma

Este acuerdo marca un cambio significativo en la estrategia de Uber respecto a la conducción autónoma. En 2020, la compañía vendió su costosa división de desarrollo de esta tecnología, el Advanced Technologies Group (ATG), a la startup Aurora. Aunque Uber mantuvo una participación en Aurora y un acuerdo para utilizar su tecnología en el futuro, la alianza con Baidu es una apuesta mucho más directa y a corto plazo.

Al asociarse con un líder establecido como Baidu, Uber mitiga los enormes costes y riesgos asociados al desarrollo de la tecnología autónoma desde cero, y se posiciona para competir de manera más efectiva en un sector cada vez más concurrido.

El competitivo tablero de la conducción autónoma

La alianza Baidu-Uber entra a competir directamente con otros dos gigantes que llevan años invirtiendo masivamente en este campo. El primero es Waymo, la filial de Alphabet (la matriz de Google), que ya opera su propio servicio de VTC autónomo, Waymo One, en ciudades de Estados Unidos como Phoenix y San Francisco. El segundo es Cruise, la unidad de General Motors, que también ha desplegado flotas de taxis sin conductor en varias ciudades estadounidenses.

Más allá de la competencia, el mayor desafío para el éxito de esta y otras iniciativas similares sigue siendo doble: la regulación y la confianza pública. Navegar por el complejo y fragmentado marco legal de cada país será clave para la expansión global. Al mismo tiempo, garantizar y comunicar los más altos estándares de seguridad será fundamental para que los usuarios acepten y adopten la idea de subirse a un coche sin nadie al volante.