Mira Murati, la que fuera Directora de Tecnología (CTO) de OpenAI y una de las figuras clave detrás de modelos como GPT-4, ha irrumpido de nuevo en el escenario tecnológico con el anuncio de su propia compañía de inteligencia artificial: Thinking Machines Lab. El nuevo laboratorio de investigación nace con una fuerza sin precedentes, tras asegurar 1.000 millones de dólares (aproximadamente 930 millones de euros) en una ronda de financiación inicial. Este movimiento catapulta la valoración de la empresa hasta los 12.000 millones de dólares (unos 11.200 millones de euros), posicionándola como uno de los actores más formidables en la carrera por desarrollar la Inteligencia Artificial General (IAG).
Una nueva visión para la Inteligencia Artificial General
Lejos de la vertiginosa carrera comercial que domina gran parte del sector, Murati propone una dirección diferente. El objetivo principal de Thinking Machines Lab, según explica en un comunicado en la página web oficial de la compañía, es «construir una Inteligencia Artificial General segura, transparente y beneficiosa». Este enfoque marca un distanciamiento deliberado del modelo de rápido despliegue de productos para centrarse en una investigación más profunda, metódica y fundamental.
En sus propias palabras, Murati subraya esta filosofía: Creemos que el camino hacia la IAG no es un esprint, sino una maratón de investigación profunda y fundamental. Nuestro objetivo es crear sistemas que puedan comprender verdaderamente el mundo y razonar de una manera que se alinee con los valores humanos
, afirma en la declaración oficial. Esta perspectiva parece responder a las crecientes preocupaciones en la comunidad científica sobre los riesgos de un desarrollo de la IA demasiado acelerado y sin las debidas salvaguardias.
Un equipo de estrellas con respaldo de primer nivel
Murati no está sola en esta nueva aventura. Ha logrado reunir a un equipo de primer nivel formado en gran parte por antiguos compañeros de OpenAI. Entre ellos destaca Ilya Sutskever, cofundador y ex-Director Científico de OpenAI, quien ocupará el mismo cargo en Thinking Machines Lab. Sutskever es una de las mentes más respetadas en el campo de las redes neuronales y su salida de OpenAI a principios de año generó una gran expectación sobre su siguiente paso. Junto a ellos estará también Daniel Levy, otro prominente investigador que abandona las filas de OpenAI para unirse al nuevo proyecto.
El respaldo financiero está a la altura del talento congregado. La monumental ronda de financiación de 1.000 millones de dólares ha sido liderada por la influyente firma de capital riesgo Andreessen Horowitz (a16z), con una participación destacada de Sequoia Capital y de Nat Friedman, el antiguo CEO de GitHub.
El entusiasmo de los inversores es palpable. Marc Andreessen, cofundador de a16z, no tardó en mostrar su apoyo públicamente. Mira, Ilya y su equipo representan el futuro de la IA. Su enfoque en la seguridad y la investigación a largo plazo es exactamente lo que el mundo necesita ahora mismo. Estamos encantados de formar parte de este viaje
, escribió en la red social X.
Un seísmo en el panorama de la inteligencia artificial
El anuncio ha provocado un auténtico terremoto en Silicon Valley. De la noche a la mañana, Thinking Machines Lab se convierte en un competidor directo y extremadamente bien financiado para gigantes establecidos como OpenAI, Google DeepMind y Anthropic. La valoración de 12.000 millones de dólares, alcanzada en una fase tan temprana como una ronda inicial, es un hecho sin precedentes que refleja la inmensa confianza del mercado en la visión y el liderazgo de Murati y su equipo. De hecho, según un informe de Forbes, se trata de la mayor ronda de financiación inicial para una empresa de IA hasta la fecha, eclipsando todos los récords anteriores.
Más allá de la competencia económica, este movimiento podría simbolizar una fractura filosófica cada vez más profunda dentro de la comunidad de la IA. Por un lado, se encuentra el modelo representado por OpenAI bajo el liderazgo de Sam Altman, cada vez más enfocado en el lanzamiento de productos y en alianzas comerciales estratégicas, como la que mantiene con Microsoft. Por otro, emerge la visión de Murati y Sutskever, que aboga por un regreso a los orígenes de la investigación, priorizando la seguridad y la comprensión fundamental sobre los beneficios a corto plazo.
Esta tensión no es nueva. Salió a la luz durante la dramática crisis de liderazgo en OpenAI a finales de 2023, en la que Murati llegó a ser nombrada CEO interina por un breve periodo. Durante aquellos días, el New York Times informó extensamente sobre los conflictos internos en la compañía, que ya apuntaban a profundas diferencias sobre el ritmo adecuado para el desarrollo y la comercialización de la IA.
¿Qué futuro le espera a Thinking Machines Lab?
Aunque los detalles específicos sobre sus primeros proyectos de investigación se mantienen en secreto, el propio nombre de la empresa —»Thinking Machines Lab» o «Laboratorio de Máquinas Pensantes»— es toda una declaración de intenciones. Supone un guiño a los pioneros de la inteligencia artificial y sugiere un interés por volver a las preguntas fundacionales sobre la cognición, la inteligencia y el razonamiento.
Con 1.000 millones de dólares en sus arcas, los planes inmediatos de la compañía pasan por ampliar agresivamente su equipo de investigadores y construir una infraestructura de computación de última generación. Disponen de los recursos necesarios no solo para atraer al mejor talento mundial, sino también para adquirir la enorme capacidad de cálculo que se requiere para entrenar los modelos de IA de la próxima generación.
Sin duda, la comunidad tecnológica y el mundo entero observarán con gran atención cada paso de este nuevo titán. Lo que surja del laboratorio de Mira Murati e Ilya Sutskever podría no solo redefinir la carrera por la Inteligencia Artificial General, sino también el propio futuro de nuestra relación con la tecnología.






