El futuro del popular asistente de voz de Amazon, Alexa, se encamina hacia un cambio radical. El CEO de la compañía, Andy Jassy, ha confirmado que se está considerando activamente un modelo de dos niveles: una versión mejorada y más inteligente de Alexa bajo un modelo de suscripción, y una versión gratuita que, por primera vez, podría incluir publicidad para ser sostenible. Este movimiento estratégico busca convertir al asistente, hasta ahora deficitario, en una línea de negocio rentable.
La confirmación llega en un momento en que la industria tecnológica se vuelca en la inteligencia artificial generativa, una tecnología potente pero con unos costes operativos muy elevados. Para Amazon, la monetización de Alexa se ha convertido en una prioridad ineludible.
Un cambio de rumbo confirmado por el CEO
La noticia fue puesta sobre la mesa por el propio Andy Jassy durante una entrevista reciente en el podcast «What Now? With Trevor Noah», según recoge The Verge. Jassy explicó que, para poder ofrecer una versión de Alexa mucho más capaz e inteligente, impulsada por IA generativa, la compañía necesita un modelo de negocio que justifique la inversión.
«Mi respuesta honesta es que tendremos que (…) encontrar un modelo de negocio que tenga sentido para nosotros», afirmó Jassy. «Creo que es muy posible que los clientes puedan tener una suscripción para una Alexa más capaz o más inteligente». El CEO subrayó que el coste de operar estos avanzados modelos de inteligencia artificial es «notablemente caro», lo que obliga a la empresa a repensar su estrategia de monetización.
Esta nueva Alexa, conocida internamente con nombres en clave como «Banyan» o «Remarkable Alexa», aspira a ser mucho más que un simple asistente que responde a comandos básicos. La visión de Jassy es convertirla en «el mejor asistente personal del mundo, superinteligente y reflexivo».
¿Cuánto costará la «Alexa inteligente»?
Aunque Andy Jassy no especificó un precio para la futura suscripción, informes previos de medios especializados ya habían adelantado esta posibilidad. A principios de esta semana, la agencia de noticias Reuters, citada por The Verge, informó de que Amazon estaba considerando una tarifa mensual de entre 5 y 10 dólares (aproximadamente entre 4,5 y 9,5 euros) para acceder a esta versión avanzada de Alexa.
Ya en agosto de 2023, Business Insider también había reportado sobre los planes de Amazon para crear una estructura de dos niveles, separando la «Alexa Clásica» de una versión de pago superior. Un detalle importante de estos informes es que la nueva suscripción podría no estar incluida en el paquete de Amazon Prime, lo que supondría un coste adicional para los millones de suscriptores del servicio.
Publicidad contextual en la Alexa gratuita
Para los usuarios que decidan no pagar la suscripción, la experiencia con Alexa también podría cambiar significativamente. Con el fin de financiar la tecnología de IA que seguirá operando en la versión gratuita, Amazon planea introducir anuncios.
Sin embargo, no se trataría de interrupciones publicitarias al estilo de la radio. La idea es implementar publicidad contextual. Por ejemplo, si un usuario pregunta a Alexa sobre el pronóstico del tiempo y se espera lluvia, el asistente podría responder y, a continuación, sugerir la compra de un paraguas disponible en Amazon. Este enfoque busca integrar la publicidad de una manera que sea relevante para la conversación del usuario, aunque queda por ver cómo será recibido por el público.
El desafío de la rentabilidad: un historial de pérdidas millonarias
La decisión de reestructurar el modelo de negocio de Alexa no es casual. La división de Amazon responsable del asistente, conocida como «Worldwide Digital», ha sido una fuente constante de pérdidas para la compañía. Un informe de The Wall Street Journal de 2022 reveló que esta unidad estaba en camino de registrar pérdidas operativas de más de 10.000 millones de dólares (unos 9.200 millones de euros) solo en ese año.
Alexa fue concebida originalmente como un «proyecto pasional» del fundador y ex-CEO, Jeff Bezos. La estrategia inicial se basaba en la premisa de que tener un asistente de voz en millones de hogares impulsaría de forma natural las ventas en la plataforma de comercio electrónico de Amazon. Si bien ha contribuido en cierta medida, nunca alcanzó los niveles de rentabilidad esperados para justificar los enormes costes de desarrollo y mantenimiento.
Esta presión financiera ha llevado a Amazon a tomar medidas drásticas en los últimos años, incluyendo despidos significativos en la división de Alexa, como parte de una reestructuración más amplia para centrarse en áreas de mayor crecimiento y rentabilidad, como la inteligencia artificial.
La visión de un «súper asistente personal»
Pese a los desafíos, Amazon no renuncia a Alexa. Al contrario, la apuesta por la IA generativa busca revitalizarla y alinearla con la nueva era tecnológica. La visión de Andy Jassy es ambiciosa: un asistente proactivo, profundamente personalizado y capaz de gestionar tareas complejas, muy lejos del dispositivo que hoy pone temporizadores o reproduce música.
El camino para lograrlo pasa, inevitablemente, por encontrar una fórmula que lo haga económicamente viable. La introducción de suscripciones y publicidad marcará un antes y un después para uno de los asistentes de voz más populares del mundo, y pondrá a prueba la lealtad de sus millones de usuarios. La pregunta ahora es cuántos de ellos estarán dispuestos a pagar por una conversación más inteligente.






