En un momento en que la inteligencia artificial generativa se infiltra en casi todos los aspectos de nuestra vida digital, el fundador y CEO de Hinge, Justin McLeod, ha lanzado una seria advertencia sobre su uso en las relaciones románticas. Durante una reveladora entrevista en el podcast Decoder de The Verge, McLeod calificó la idea de que las personas puedan salir o enamorarse de chatbots de IA como «jugar con fuego», comparando estas interacciones con la «comida basura»: satisfactorias en el momento, pero perjudiciales a largo plazo.
A pesar de su contundente postura, McLeod no es un detractor de la tecnología. De hecho, ve la IA como una herramienta fundamental para el futuro de Hinge, pero con una clara línea roja: debe servir para mejorar las conexiones humanas, no para reemplazarlas.
Una herramienta, no un sustituto
La visión de McLeod para la IA en Hinge se centra en dos áreas clave: el «coaching» efectivo y el «matchmaking» personalizado. La compañía ya está implementando funciones de IA para ayudar a los usuarios a mejorar sus perfiles, sugiriendo cómo redactar respuestas más atractivas a las preguntas (prompts) o elegir fotos más adecuadas. «Hemos descubierto que es increíblemente efectivo haber entrenado un modelo de IA en respuestas de prompts de calidad y dar feedback a la gente», explicó McLeod.
El objetivo es que la IA actúe como un casamentero personal, ayudando a superar las dificultades que muchos encuentran al presentarse en el mundo digital. Esto incluye desde dar pequeños «empujones» para que una conversación no muera hasta funciones como «¿Estás seguro?«, que utiliza IA para detectar y prevenir el envío de mensajes inapropiados.
Sin embargo, McLeod traza una frontera muy clara entre este tipo de asistencia y la creación de compañeros virtuales. Criticó la idea, defendida por figuras como Mark Zuckerberg, de que los chatbots pueden solucionar la crisis de soledad. «Creo que es una visión extraordinariamente reduccionista de lo que es una amistad», afirmó, argumentando que estas relaciones artificiales, aunque puedan sentirse bien momentáneamente, «desplazarán las relaciones humanas que la gente debería estar cultivando en el mundo real». Esta visión contrasta con la de empresas como Replika, cuya CEO, Eugenia Kuyda, ha defendido que los bots pueden preparar a las personas para el mundo de las citas real.
La filosofía de «la app diseñada para ser borrada»
Esta postura sobre la IA está profundamente arraigada en la filosofía de Hinge, resumida en su famoso lema: «la app diseñada para ser borrada». A diferencia de las redes sociales que optimizan la permanencia y el tiempo de uso, el modelo de negocio de Hinge se basa en el éxito de sus usuarios. «Estamos tratando de que pases menos tiempo en tu teléfono y más tiempo fuera, en citas en la vida real», subrayó McLeod.
Para medir este éxito, la compañía implementó la encuesta «We Met» (Nos conocimos), que pregunta directamente a los usuarios si una conexión derivó en una cita y si esta fue de calidad. Este enfoque, según McLeod, es la razón por la que Hinge creció un 40% el año pasado, convirtiéndose en «la única gran app de citas en crecimiento» mientras otras competidoras se estancan.
La misión de Hinge está, además, íntimamente ligada a la historia personal de su fundador. McLeod relató cómo la aplicación nació de su propia desventura amorosa y cómo un posterior reinicio de la compañía estuvo motivado por su decisión de reconectar con su novia de la universidad, una historia tan increíble que fue adaptada en un episodio de la serie Modern Love de Netflix. Esta experiencia personal solidificó su compromiso de crear una herramienta para fomentar relaciones auténticas.
El gigante de las citas y la nueva era de los pagos
Hinge forma parte del conglomerado Match Group, que también es propietario de su principal rival, Tinder. Sin embargo, McLeod insiste en que ambas plataformas se dirigen a públicos diferentes. «Vienes a Hinge porque quieres tomarte tu tiempo, ser intencionado, ser reflexivo, encontrar a tu persona. Tinder tiene una mentalidad mucho más casual, más joven, de ‘todo puede pasar'».
En el ámbito empresarial, uno de los movimientos más significativos para Hinge es la posibilidad de introducir sistemas de pago alternativos, eludiendo las comisiones del 15% al 30% de las tiendas de aplicaciones de Apple y Google. Match Group ha sido una de las empresas que ha liderado esta batalla legal junto a Epic Games. McLeod confirmó que Hinge planea lanzar su propio sistema de pago «ciertamente para finales de año».
Este cambio, lejos de ir directamente al margen de beneficio, podría suponer una «combinación» de precios más bajos para los usuarios, más inversión en el producto y un aumento del margen. Las suscripciones de Hinge actualmente tienen precios de hasta $55 (unos 51 €) o $45 (unos 42 €) al mes.
Privacidad y el futuro de las conexiones humanas
La creciente recopilación de datos personales para alimentar los modelos de IA plantea serias dudas sobre la privacidad, especialmente en un clima político polarizado. Preguntado sobre si temía que una futura administración gubernamental pudiera solicitar datos sensibles sobre la sexualidad o las preferencias de los usuarios, McLeod afirmó que Hinge considera esta información «absolutamente sagrada y fundamental» para su misión. Aseguró que, hasta la fecha, no han recibido ninguna petición de este tipo.
Para Justin McLeod, el desafío va más allá de la tecnología o el negocio. Se trata de una misión para defender la conexión humana en una era de creciente aislamiento. Cree que la IA supondrá una transformación «mayor que la del móvil» para la industria de las citas, moviendo el sector desde un simple «catálogo de personas» hacia un mundo de «comprensión profunda de la compatibilidad».
En sus palabras finales, dejó claro su compromiso: seguir creando una experiencia que ayude a las personas a hacer lo más difícil pero también lo más gratificante: «salir y formar relaciones reales con personas reales».






