Una empresa de energía solar demanda a Google por difamación al incluir falsas acusaciones en AI Overviews

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Una empresa de Minnesota especializada en energía solar ha iniciado una batalla legal sin precedentes contra el gigante tecnológico Google. La compañía, Wolf River Electric, acusa a la nueva herramienta «AI Overviews» de Google de difamación, alegando que generó y difundió mentiras perjudiciales que han dañado gravemente su reputación y su negocio. El caso, que ya ha sido trasladado a un tribunal federal, se perfila como una prueba de fuego para determinar la responsabilidad legal de las empresas por los contenidos generados por sus sistemas de inteligencia artificial.

Una acusación falsa con graves consecuencias

El conflicto se originó a raíz de las respuestas que la función AI Overviews de Google proporcionaba a los usuarios. Esta herramienta, diseñada para ofrecer resúmenes concisos en la parte superior de los resultados de búsqueda, generó una información alarmante y completamente falsa sobre Wolf River Electric. Según la demanda, cuando un usuario realizaba una búsqueda tan plausible como «demanda Wolf River Electric», la IA de Google afirmaba con rotundidad que la empresa se enfrentaba a una demanda del Fiscal General de Minnesota, Keith Ellison.

Las acusaciones inventadas por la IA eran extremadamente graves. El resumen aseguraba que la empresa estaba siendo investigada por «prácticas de venta engañosas», como mentir a los clientes sobre el ahorro que obtendrían o engañar a los propietarios de viviendas para que firmaran contratos con tarifas ocultas.

Lo más sorprendente es que, para dar credibilidad a sus afirmaciones, la inteligencia artificial citaba cuatro enlaces como supuestas fuentes. Según informa el Minnesota Star Tribune, ninguno de estos enlaces —que incluían artículos de prensa y una declaración del fiscal general— mencionaba demanda alguna contra Wolf River Electric. Según Politico, algunos de los enlaces sí hacían referencia a demandas contra otras compañías del sector solar, lo que sugiere que la IA extrajo información de diversas fuentes y la atribuyó incorrectamente a la empresa demandante.

El impacto real en el negocio y la respuesta de Google

Para una empresa que depende de la confianza de sus clientes, el impacto de estas falsedades fue inmediato y devastador. Wolf River Electric afirma en su demanda que varios clientes cancelaron sus contratos tras leer las acusaciones generadas por Google. Algunos de estos contratos cancelados tenían un valor de hasta 150.000 dólares (aproximadamente 139.500 €), lo que demuestra un daño económico directo y cuantificable.

Por su parte, Google ha negado las acusaciones de difamación. En una declaración enviada a Politico, la compañía calificó el incidente como un error desafortunado. «La gran mayoría de nuestros AI Overviews son precisos y útiles, pero como con cualquier nueva tecnología, pueden ocurrir errores», afirmó un portavoz de Google. «Tan pronto como nos enteramos del problema, actuamos rápidamente para solucionarlo».

Sin embargo, este incidente no es un caso aislado. La herramienta AI Overviews de Google ha sido objeto de numerosas críticas por sus errores, algunos cómicos y otros peligrosos. Entre los fallos más notorios, se ha documentado cómo la IA recomendaba añadir pegamento a la pizza o se inventaba expresiones idiomáticas inexistentes y las explicaba con todo detalle. Para una empresa multimillonaria, estos pueden ser contratiempos menores, pero para una compañía local como Wolf River Electric, las consecuencias son existenciales.

Un caso pionero en la era de la inteligencia artificial

Esta demanda va más allá de una disputa entre dos empresas; representa un territorio legal prácticamente inexplorado. La pregunta fundamental que los tribunales deberán responder es si una empresa puede ser considerada legalmente responsable de las falsedades que difunde su inteligencia artificial. Hasta ahora, las grandes tecnológicas han intentado eludir la responsabilidad por los resultados de sus modelos de lenguaje.

«Este podría ser uno de los primeros casos en los que realmente veamos cómo los tribunales van a profundizar y aplicar los principios básicos de la ley de difamación a la IA», explicó Ari Cohn, asesor principal de política tecnológica en la Foundation for Individual Rights in Education (FIRE), en declaraciones a Politico.

Si el tribunal falla a favor de Wolf River Electric, podría sentar un precedente crucial que obligaría a las empresas de IA a asumir una mayor responsabilidad por sus productos, cambiando radicalmente el panorama de la industria.

La fortaleza legal de la demanda y las cifras millonarias

Los expertos legales señalan que Wolf River Electric tiene varios puntos a su favor. El más importante es la prueba del daño. «Wolf River Electric afirma que tiene los recibos», comentó el profesor de derecho de la UCLA, Eugene Volokh, a Politico. «Tienen lo que a muchas personas que han sido difamadas les cuesta mucho probar: una evidencia clara de pérdidas económicas».

Otro factor clave es que la empresa probablemente no será considerada una «figura pública». En la legislación estadounidense, esto significa que el listón para probar la difamación es más bajo. En lugar de tener que demostrar que Google actuó con «malicia real» —es decir, sabiendo que la información era falsa o con un desprecio temerario por la verdad—, Wolf River Electric solo necesita demostrar que Google fue negligente al permitir que su tecnología publicara información falsa sin la debida supervisión.

La demanda, presentada originalmente en un tribunal estatal en marzo, fue trasladada a un tribunal federal esta semana a petición de Google. Según el Star Tribune, la empresa solar busca una indemnización por daños y perjuicios de entre 110 y 210 millones de dólares (entre 102 y 195 millones de euros, aproximadamente).

Nicholas Kasprowicz, asesor jurídico general de Wolf River Electric, resumió el espíritu de la demanda en un comunicado: «Esta demanda no trata solo de defender la reputación de nuestra empresa; se trata de defender la equidad, la verdad y la responsabilidad en la era de la inteligencia artificial. A ninguna corporación, independientemente de su tamaño o dominio del mercado, se le debería permitir lanzar potentes herramientas de IA que generan y difunden información falsa sin la supervisión o las consecuencias adecuadas».