Un estudio revela que el 72% de los adolescentes en EE. UU. ya utiliza compañeros de inteligencia artificial

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Una nueva y reveladora investigación de la organización sin ánimo de lucro Common Sense Media muestra que la inteligencia artificial (IA) generativa se ha integrado de forma masiva y silenciosa en la vida de los adolescentes. Según el informe, un 72% de los jóvenes estadounidenses de entre 12 y 18 años ya ha utilizado compañeros de IA como ChatGPT o «My AI» de Snapchat. La rápida adopción de esta tecnología, que a menudo actúa como asistente personal e incluso como confidente emocional, ha encendido las alarmas de expertos y pediatras, quienes advierten sobre los profundos riesgos asociados a una herramienta que opera sin apenas regulación ni supervisión.

El estudio dibuja un panorama en el que los adolescentes no solo usan la IA para hacer los deberes, sino que recurren a ella en busca de consejo, compañía y consuelo, compartiendo problemas personales con algoritmos cuyo principal objetivo es mantener su atención. Esta realidad plantea preguntas urgentes sobre el impacto en el desarrollo social y emocional de los jóvenes, la privacidad de sus datos y la responsabilidad de las empresas tecnológicas.

Un fenómeno generalizado y de uso casi diario

Lejos de ser una herramienta de nicho, la IA generativa ya forma parte de la rutina de la mayoría de los adolescentes. Las cifras del informe son contundentes: además del 72% que la ha probado, un 41% de los jóvenes afirma haberla utilizado en la última semana, y casi un tercio, el 29%, en las últimas 24 horas. Esto demuestra una integración profunda y una frecuencia de uso comparable a la de las redes sociales más populares.

La plataforma más utilizada es ChatGPT, de OpenAI, con un 58% de los adolescentes que la han probado. Le sigue de cerca «My AI», el chatbot integrado en la aplicación Snapchat, que ha sido utilizado por un 36% de los encuestados. Otras plataformas mencionadas, como Character.AI, que permite conversar con personajes ficticios o históricos, y Replika, diseñada explícitamente para ser un «amigo IA», también contribuyen a este ecosistema digital.

De deberes escolares a confidente personal

Los motivos para interactuar con estos sistemas son tan variados como la vida de un adolescente. Si bien los usos prácticos y académicos son mayoritarios —un 60% la usa para obtener información, un 52% para encontrar inspiración y un 51% para aprender cosas nuevas—, una parte significativa de las interacciones se adentra en un terreno mucho más personal e íntimo.

El informe destaca que un 57% de los jóvenes recurre a la IA por simple entretenimiento o para combatir el aburrimiento. Más preocupante para los expertos es que un 41% de los adolescentes utiliza estos chatbots para pedir consejo, y un 27% —más de uno de cada cuatro— admite haber hablado con una IA sobre problemas personales. Esta tendencia convierte a los algoritmos en una especie de confidente digital, un rol para el que no han sido diseñados y que puede acarrear serios peligros.

La «llamada de atención» de los expertos: una adopción sin salvaguardias

Los hallazgos han sido calificados como una seria advertencia por parte de los responsables del estudio. «Los resultados de este informe deberían ser una llamada de atención para todos los padres y legisladores», afirmó en un comunicado James P. Steyer, fundador y director ejecutivo de Common Sense Media. «La era de la IA ya está aquí y se está apoderando de los miembros más jóvenes y vulnerables de nuestra sociedad sin ninguna de las salvaguardias necesarias».

Steyer subraya que, a diferencia de otros productos de consumo como los juguetes o los alimentos, las herramientas de IA llegan al mercado sin controles de seguridad previos que garanticen su idoneidad para menores. Por ello, aboga por una «pausa» en el despliegue de estas tecnologías hasta que las empresas puedan ser consideradas responsables de diseñar productos seguros. Los principales riesgos identificados son la difusión de desinformación, la perpetuación de sesgos dañinos y la vulneración de la privacidad de los jóvenes.

El riesgo de confundir un algoritmo con un amigo

La preocupación va más allá de los datos y la desinformación, adentrándose en el campo de la psicología y el desarrollo juvenil. La Dra. Jenny Radesky, pediatra y una de las principales autoras de las directrices de la Academia Estadounidense de Pediatría sobre redes sociales, señala que la adolescencia es una etapa crucial para desarrollar la identidad y el sentido de pertenencia. «[Los adolescentes] recurren a estas plataformas en busca de ayuda, de conexión, de sentirse escuchados», explicó. «Pero no son humanos; están diseñados para simular una conversación humana, y son muy buenos en ello. Tenemos que dejarles claro a los adolescentes que estos no son sus amigos».

Este fenómeno, conocido como antropomorfismo, es la tendencia a atribuir cualidades, emociones e intenciones humanas a objetos o, en este caso, a la IA. Irene Solaiman, experta en políticas de IA, advierte que este es un riesgo deliberadamente explotado por algunas compañías para aumentar la interacción. Al diseñar chatbots con personalidades amigables y empáticas, se fomenta una conexión emocional que puede derivar en una dependencia perjudicial, especialmente cuando los consejos provienen de un sistema que carece de verdadera comprensión o ética.

Diferencias de uso que reflejan necesidades sociales

El informe también revela interesantes disparidades demográficas. Las chicas adolescentes son significativamente más propensas que los chicos a utilizar la IA para obtener apoyo emocional o desahogarse. Por otro lado, los adolescentes negros e hispanos muestran una mayor probabilidad de usar estas herramientas a diario y de recurrir a ellas para pedir consejo sobre problemas personales.

Estos datos sugieren que la IA podría estar llenando vacíos existentes en el acceso a recursos de salud mental o a redes de apoyo para ciertos colectivos. Sin embargo, los expertos advierten que depender de un algoritmo no regulado es una solución precaria y potencialmente peligrosa, que puede agravar los problemas en lugar de resolverlos.

En definitiva, la IA ya no es una tecnología del futuro, sino una presencia constante en la vida de millones de adolescentes. Si bien ofrece herramientas útiles para el aprendizaje y la creatividad, su papel como consejero y amigo improvisado plantea un desafío sin precedentes. El llamamiento de los expertos es claro: es urgente que reguladores, empresas tecnológicas y familias inicien una conversación seria y tomen medidas para establecer un entorno digital seguro donde los jóvenes puedan prosperar sin ser víctimas de los riesgos inherentes a esta nueva y poderosa tecnología.