En un movimiento que sacude el competitivo panorama de la inteligencia artificial, Ilya Sutskever, cofundador de OpenAI, ha anunciado que asumirá el cargo de consejero delegado (CEO) en su nueva empresa, Safe Superintelligence (SSI). Este cambio en la cúpula directiva se produce tras la salida del cofundador y hasta ahora CEO, Daniel Gross, en un momento en que la startup se encuentra en el centro de los rumores sobre un fuerte interés por parte de Meta.
Sutskever, una de las mentes más respetadas en el campo de la IA, confirmó la noticia este jueves, marcando un nuevo capítulo tanto para él como para la ambiciosa compañía que fundó en 2024. La transición llega en un momento crucial, no solo para SSI, sino para todo el sector, donde la lucha por el talento y los recursos para desarrollar la próxima generación de IA es más intensa que nunca.
Un relevo en la cúpula anunciado en redes
La confirmación del cambio de liderazgo llegó directamente de la mano de Sutskever. En una publicación en la red social X, el nuevo CEO informó de que Daniel Gross había dejado la compañía el pasado 29 de junio. Para completar la reestructuración, el tercer cofundador, Daniel Levy, ha sido nombrado presidente de la startup.
Este anuncio pone fin a semanas de especulaciones y marca el inicio de una nueva etapa bajo la dirección única de Sutskever, quien hasta ahora compartía el liderazgo con Gross. La decisión de Sutskever de tomar las riendas como CEO, además de continuar supervisando al equipo técnico, demuestra su compromiso total con la misión de la empresa, un proyecto que él mismo define como su principal vocación tras su mediática salida de OpenAI.
La sombra de Meta y los rumores de adquisición
La salida de Gross no es un hecho aislado. Se produce en un contexto de intenso interés por parte de gigantes tecnológicos, y más concretamente, de Meta. Según ha informado TechCrunch, el CEO de Meta, Mark Zuckerberg, llevaba semanas en conversaciones avanzadas para contratar a Gross junto a su socio inversor de largo recorrido, Nat Friedman, el antiguo CEO de GitHub.
El interés de Zuckerberg, al parecer, iba más allá de un simple fichaje. En un momento dado, el fundador de Facebook habría intentado adquirir la totalidad de Safe Superintelligence, una compañía que, a pesar de su corta vida, ha alcanzado una valoración de 32.000 millones de dólares (unos 29.800 millones de euros).
Sutskever abordó directamente estos rumores en su comunicado. «Puede que hayáis oído rumores de empresas que buscan adquirirnos. Nos sentimos halagados por su atención, pero estamos centrados en llevar a cabo nuestro trabajo», escribió. Con una confianza rotunda, añadió: «Tenemos la capacidad de cómputo, tenemos el equipo y sabemos lo que hay que hacer. Juntos seguiremos construyendo una superinteligencia segura».
Estas declaraciones buscan proyectar estabilidad y ahuyentar cualquier duda sobre el futuro de la compañía, posicionándola como una entidad independiente y firmemente comprometida con su objetivo original, a pesar de la presión externa y los cambios internos.
Dos visiones enfrentadas: el foco único de SSI frente al ecosistema de Meta
La pregunta que muchos se hacen en Silicon Valley es por qué Daniel Gross abandonaría una startup que cofundó y que está valorada en una cifra tan astronómica. La respuesta podría encontrarse en las diferentes filosofías que representan Safe Superintelligence y Meta.
SSI se define a sí misma como el «primer laboratorio exclusivamente centrado en la superinteligencia segura» (o straight-shot SSI lab). Esto significa que toda su energía y recursos están dedicados a un único y revolucionario objetivo: crear una inteligencia artificial general segura. Como el propio nombre indica, no hay otros productos, ni distracciones comerciales. Es una apuesta de todo o nada por un avance tecnológico que podría cambiar el mundo.
Por otro lado, Meta, bajo el liderazgo de Zuckerberg, está construyendo sus «Meta Superintelligence Labs» con un enfoque muy diferente. Tal y como se desprende de un memo interno de Zuckerberg, el objetivo es desarrollar tecnología que se integre en productos que ya utilizan miles de millones de personas. Zuckerberg hizo referencia explícita a la experiencia de Meta en escalar productos y a los primeros éxitos en el campo de los wearables con IA.
Para Gross, que anteriormente lideró equipos de IA en Apple después de que el fabricante del iPhone adquiriese su anterior startup, un rol en Meta podría resultar más familiar y atractivo. Le permitiría ver el impacto de su trabajo de manera más inmediata y a una escala masiva, en lugar de la búsqueda a largo plazo y de enfoque único que define a SSI.
Sutskever, del drama en OpenAI a los nuevos desafíos como CEO
Para Ilya Sutskever, este nuevo rol es la culminación de un viaje profesional lleno de hitos y controversias. Como cofundador y Científico Jefe de OpenAI, fue una figura central en los avances que llevaron a la creación de modelos como ChatGPT. Sin embargo, también fue uno de los protagonistas del breve pero intenso drama que supuso la destitución temporal de Sam Altman como CEO de OpenAI a finales de 2023.
Tras aquel episodio, y manifestando una creciente preocupación por la necesidad de priorizar la seguridad en el desarrollo de la IA por encima de las presiones comerciales, Sutskever dejó OpenAI para fundar Safe Superintelligence. Su visión era clara: crear un entorno donde la seguridad no fuera una consideración secundaria, sino el pilar fundamental.
Ahora, como CEO, sus responsabilidades se expandirán considerablemente. Aunque seguirá liderando la vertiente técnica, el cargo de consejero delegado le enfrentará a nuevos desafíos, como la captación de futuras rondas de financiación y la crucial tarea de reclutar al mejor talento en un mercado extremadamente competitivo. Tendrá que ser la cara visible de la empresa no solo ante la comunidad científica, sino también ante inversores y potenciales empleados, una tarea que pondrá a prueba sus habilidades más allá de la investigación.
La consolidación del liderazgo en la figura de Sutskever, un purista de la seguridad en IA, reafirma la misión original de SSI. Sin embargo, la partida de un cofundador tan relevante como Daniel Gross plantea interrogantes sobre la cohesión interna y la estrategia a largo plazo de una de las empresas más fascinantes y enigmáticas del panorama tecnológico actual.






