La Rivalidad entre Musk y Altman en IA Complica los Acuerdos de Trump en Oriente Medio

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La Rivalidad entre Musk y Altman en IA Complica los Acuerdos de Trump en Oriente Medio

La tensión entre Elon Musk y Sam Altman, figuras prominentes en el sector de la inteligencia artificial, ha escalado hasta el punto de interferir en importantes acuerdos internacionales promovidos por la administración Trump, según ha podido confirmar CNBC. Un intento de Musk por descarrilar un proyecto de infraestructura de IA en los Emiratos Árabes Unidos, debido a la exclusión de su empresa xAI y la participación de OpenAI, liderada por Altman, ha puesto de manifiesto cómo las disputas personales y comerciales pueden complicar la diplomacia y los negocios a gran escala.

Según una fuente conocedora del asunto que habló con CNBC, Elon Musk intervino activamente para intentar frustrar un ambicioso acuerdo de infraestructura de inteligencia artificial en Oriente Medio. Este movimiento se produjo tras conocer que su startup, xAI, no formaría parte de la iniciativa, mientras que OpenAI, dirigida por su rival Sam Altman, sí estaba incluida.

El Intento de Bloqueo al "Stargate AI Campus"

A principios de este mes de mayo de 2025, un consorcio formado por OpenAI, Oracle, Nvidia, Cisco y la firma emiratí G42 anunció sus planes para construir un extenso campus de IA denominado "Stargate AI" en los Emiratos Árabes Unidos. La noticia, que representa una inversión significativa en la región, no fue bien recibida por Musk.

La persona familiarizada con la situación, que solicitó el anonimato para hablar con libertad, indicó que Musk se sintió frustrado por la elección de OpenAI para este acuerdo. En un esfuerzo por involucrar a xAI, Musk habría argumentado que el presidente Donald Trump no daría su aprobación al proyecto tal como estaba planteado. Esta intervención provocó que el anuncio oficial del acuerdo se retrasara varios días, mientras las partes interesadas, incluida la Casa Blanca, gestionaban las repercusiones de las acciones de Musk. La noticia sobre el intento de bloqueo por parte de Musk fue reportada inicialmente por The Wall Street Journal.

A pesar de la controversia, el acuerdo siguió adelante. Musk no se encontraba en los Emiratos Árabes Unidos cuando se firmó el pacto, aunque sí había estado con el presidente Trump en Arabia Saudí durante una etapa anterior del viaje por Oriente Medio, según un alto funcionario de la Casa Blanca. Este mismo funcionario señaló que Musk ha transmitido sus preocupaciones sobre la necesidad de que el gobierno trate de manera equitativa a todas las empresas de inteligencia artificial.

La Postura Oficial y el Papel de Musk en la Administración

En un comunicado a CNBC, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, no hizo mención alguna al altercado. "Estados Unidos y los EAU firmaron un acuerdo marco innovador que establece la primera asociación para la aceleración de la IA", declaró Leavitt. "El marco impulsa la construcción de infraestructura de IA en Estados Unidos y los EAU. Este fue otro gran acuerdo para el pueblo estadounidense, gracias al presidente Trump y su excepcional equipo".

La figura de Elon Musk es, sin duda, un elemento complejo en los esfuerzos del presidente Trump por consolidar el liderazgo de Estados Unidos en el campo de la inteligencia artificial. Musk, conocido por ser CEO de Tesla y SpaceX, invirtió cerca de 300 millones de dólares (aproximadamente 276 millones de euros) para apoyar la vuelta de Trump a la Casa Blanca. Desde entonces, ha estado al frente del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, por sus siglas en inglés), con la misión de reducir el tamaño de la plantilla federal. Su periodo como empleado gubernamental especial finaliza este mes.

Ni OpenAI ni Elon Musk respondieron a las solicitudes de comentarios de CNBC sobre este incidente.

Una Rivalidad con Historia y Consecuencias Legales

La animosidad entre Elon Musk y Sam Altman no es nueva. Ambos ayudaron a fundar OpenAI como un laboratorio de investigación en 2015. Sin embargo, Musk se desvinculó públicamente del proyecto tiempo después y ha criticado de forma recurrente su estructura y su estrecha alianza con Microsoft.

Mientras xAI, la empresa de IA de Musk, ha ido desarrollando sus esfuerzos comerciales –adquiriendo la red social X de Musk en marzo y asociándose esta semana con Telegram para desplegar su chatbot Grok–, Musk ha intentado activamente obstaculizar la transición de OpenAI hacia una entidad con fines de lucro.

En esta línea, Musk demandó a OpenAI y a Altman por incumplimiento de contrato en un intento por detener esta conversión. Además, un grupo de inversores liderado por Musk realizó una oferta fallida en febrero de 2025 para adquirir el control de la startup por 97.400 millones de dólares (unos 89.600 millones de euros).

Críticas Anteriores al Proyecto "Stargate"

No es la primera vez que Musk se muestra crítico con la iniciativa "Stargate". En enero de 2025, el presidente Trump desveló el proyecto Stargate original, con un enfoque en EE. UU., donde OpenAI, Oracle y Softbank se comprometieron a una inversión inicial de 100.000 millones de dólares (cerca de 92.000 millones de euros), con un potencial de hasta 500.000 millones de dólares (unos 460.000 millones de euros) en infraestructura de IA en el país durante cuatro años.

Musk no tardó en sembrar dudas sobre la financiación detrás del proyecto. "En realidad no tienen el dinero", escribió Musk en respuesta a una publicación de OpenAI en su plataforma social X (haciendo referencia a comentarios pasados, ya que la fuente enlaza al artículo principal). Posteriormente añadió que SoftBank tenía "bastante menos" de 10.000 millones de dólares (unos 9.200 millones de euros) asegurados.

Curiosamente, dos meses después de estas declaraciones, en marzo de 2025, SoftBank lideró una ronda de inversión de 40.000 millones de dólares (aproximadamente 36.800 millones de euros) en OpenAI, lo que situó la valoración de la empresa de Altman en 300.000 millones de dólares (unos 276.000 millones de euros).

Implicaciones para el Futuro de la IA

Este episodio subraya cómo las rivalidades personales y las competencias empresariales en el vertiginoso sector de la inteligencia artificial pueden tener ramificaciones que trascienden el ámbito puramente tecnológico, afectando las relaciones internacionales y las estrategias geopolíticas. Mientras Estados Unidos busca afianzar su posición dominante en IA, la gestión de las complejas dinámicas entre sus principales actores industriales se perfila como un desafío adicional para la administración Trump. La capacidad de alinear los intereses privados con los objetivos nacionales será crucial para el éxito de estas ambiciosas iniciativas.

Con información de Eamon Javers de CNBC.