El fundador y CEO de Meta, Mark Zuckerberg, ha anunciado un cambio fundamental en la estrategia de la compañía, estableciendo un objetivo tan ambicioso como controvertido: la construcción de una Inteligencia Artificial General (IAG). En una serie de declaraciones, Zuckerberg no solo ha revelado una inversión masiva en infraestructura computacional para lograrlo, sino que también ha lanzado una crítica velada a competidores como OpenAI, posicionando a Meta como un defensor del desarrollo de IA de código abierto para empoderar a la humanidad.
Este movimiento sitúa a Meta de lleno en la carrera por alcanzar la llamada «superinteligencia», una forma de IA con capacidades cognitivas a nivel humano o superiores, un campo hasta ahora dominado en la percepción pública por gigantes como Google y Microsoft, a través de su alianza con OpenAI. La apuesta es clara: destinar recursos colosales para no quedarse atrás y, además, hacerlo con una filosofía propia.
Un giro estratégico hacia la Inteligencia Artificial General
El anuncio se materializó a través de una publicación en su cuenta de Instagram y una entrevista detallada con el medio especializado The Verge. En ellas, Zuckerberg explicó que la visión de la compañía se ha expandido. «Hemos llegado a la conclusión de que para crear los productos que queremos, necesitamos construir para la inteligencia general», afirmó.
Pero, ¿qué es exactamente la Inteligencia Artificial General? A diferencia de la IA actual, que está diseñada para tareas específicas (como escribir texto, generar imágenes o traducir idiomas), la IAG se refiere a un sistema hipotético con la capacidad de entender, aprender y aplicar su inteligencia para resolver cualquier problema, de forma similar a un ser humano. Es, para muchos, el santo grial de la investigación en inteligencia artificial.
Para alinear a la empresa con este nuevo y monumental objetivo, Zuckerberg anunció una importante reestructuración interna. Meta fusionará sus dos principales equipos de investigación en IA: FAIR (Fundamental AI Research), su prestigioso laboratorio de investigación fundamental, y el equipo de IA Generativa, que se ha centrado en productos más inmediatos. Según el artículo de Fortune que recoge estos acontecimientos, esta fusión cuenta con el respaldo de Yann LeCun, jefe científico de IA de Meta y una de las figuras más respetadas en este campo.
La carrera armamentística del hardware: una inversión sin precedentes
Para construir una IAG se necesita una capacidad de computación extraordinaria, y Meta está dispuesta a pagarla. Zuckerberg reveló que la compañía está inmersa en un proceso de adquisición de hardware a una escala que la coloca en la cima de la industria.
El objetivo para finales de 2024 es disponer de una infraestructura que incluya aproximadamente 350.000 unidades de procesamiento gráfico (GPU) Nvidia H100. Estas GPU son los chips más avanzados y codiciados para entrenar grandes modelos de IA. Si se suman otros procesadores equivalentes, la capacidad de cómputo total de Meta se acercará al equivalente de 600.000 GPU H100.
Para poner estas cifras en perspectiva, esta inversión convierte a Meta en uno de los mayores poseedores de potencia computacional para IA del mundo, rivalizando directamente con la infraestructura que Microsoft construye para OpenAI y la que Google desarrolla para sus propios modelos. Las GPU son esenciales porque permiten realizar los billones de cálculos necesarios para «entrenar» a los modelos de lenguaje y otras formas de IA, un proceso que consume enormes cantidades de datos y energía.
La filosofía de Meta: código abierto frente a los «guardianes» de la IA
Más allá de la proeza técnica y financiera, Zuckerberg dedicó una parte importante de su mensaje a diferenciar la filosofía de Meta de la de sus competidores. Lanzó una crítica, sin nombrar directamente a ninguna empresa, a aquellos que podrían convertirse en «guardianes» de una tecnología tan poderosa.
«La visión es construir una inteligencia general, hacerla de código abierto de manera responsable y ponerla a disposición de todos para que puedan usarla», declaró Zuckerberg. Con «código abierto» (u open source), se refiere a la práctica de publicar el código del software para que cualquiera pueda verlo, modificarlo y distribuirlo.
Zuckerberg contrastó este enfoque con el de otras firmas que, según él, parecen más centradas en automatizar el trabajo humano o mantener un control estricto sobre sus modelos más avanzados. «Hay una visión muy interesante que se centra en cómo se puede potenciar a las personas», explicó, añadiendo que el objetivo de Meta es crear herramientas que ayuden a los creadores a expresarse y a las empresas a conectar con sus clientes.
Esta postura representa un desafío directo al modelo de negocio de compañías como OpenAI, que ha mantenido sus modelos más potentes, como GPT-4, como sistemas cerrados y accesibles principalmente a través de API de pago.
Del metaverso a la IA: productos, costes y el futuro de Llama 3
Este nuevo y ambicioso rumbo en la IA no significa que Meta abandone su otra gran apuesta: el metaverso. De hecho, Zuckerberg ve ambas tecnologías como complementarias. La IAG se integrará en todos los productos de la compañía, desde sus redes sociales hasta los dispositivos de hardware como las gafas inteligentes Ray-Ban Meta y los cascos de realidad virtual Quest. La idea es que una IA más avanzada y generalista haga que las interacciones en estos entornos virtuales sean mucho más naturales e inmersivas.
Esta doble apuesta, sin embargo, tiene un coste astronómico. La división de Meta dedicada al metaverso, Reality Labs, ha acumulado pérdidas que superan los 40.000 millones de dólares (aproximadamente 37.000 millones de euros) desde 2021. La nueva inversión masiva en hardware para IA se suma a esta cifra, demostrando la disposición de Zuckerberg a realizar gastos monumentales para liderar lo que considera las próximas grandes plataformas tecnológicas.
El próximo gran hito en este camino será el lanzamiento de Llama 3, la siguiente generación de su familia de grandes modelos de lenguaje, que se espera que sea un pilar fundamental en esta nueva estrategia hacia la IAG.
Con este anuncio, Meta no solo declara sus intenciones de competir al más alto nivel en la carrera por la superinteligencia, sino que también establece las reglas de su participación: una apuesta por el código abierto y una visión centrada en el empoderamiento del individuo, marcando un nuevo y fascinante capítulo en la vertiginosa evolución de la inteligencia artificial.






