Las avanzadas funciones de inteligencia artificial de Microsoft, agrupadas bajo la denominación Copilot Plus, han sido hasta ahora un reclamo exclusivo de una nueva generación de portátiles. Sin embargo, esta exclusividad podría tener los días contados. Un nuevo rumor apunta a que Intel está preparando una actualización de sus procesadores de sobremesa que, por primera vez, llevaría toda la potencia de la IA de Windows a los ordenadores de torre convencionales a finales de este mismo año.
Este movimiento estratégico de Intel, centrado en potenciar las capacidades de IA, podría redefinir el mercado de los PC de sobremesa. No obstante, este enfoque podría no ser del agrado de todos los usuarios, especialmente de la comunidad de jugadores, que esperaba un salto de rendimiento en otros frentes. La clave de todo reside en un componente cada vez más crucial: la Unidad de Procesamiento Neuronal o NPU.
El salto de la IA del portátil al sobremesa
Desde su presentación, los Copilot Plus PCs han sido promocionados por Microsoft como el futuro de la computación personal, integrando hardware específico para acelerar tareas de inteligencia artificial directamente en el dispositivo, sin depender constantemente de la nube. Funciones como «Recall», que permite buscar en todo lo que el usuario ha visto en su pantalla, o la generación de imágenes en tiempo real, dependen de un hardware potente y específico.
Hasta la fecha, este hardware se ha limitado a una gama selecta de portátiles equipados con chips de Qualcomm o las últimas generaciones de procesadores de Intel y AMD para portátiles. Los usuarios de ordenadores de sobremesa, que a menudo son los que disponen de mayor potencia bruta, se habían quedado fuera de esta nueva era de la IA local.
Esta situación parece estar a punto de cambiar. Según un informe del medio especializado ZDNet Korea, Intel planea lanzar una actualización de su actual línea de procesadores de sobremesa Arrow Lake. Esta nueva gama, conocida como «Arrow Lake Refresh», no se centraría en aumentar la velocidad de reloj o el número de núcleos, sino en incorporar una NPU significativamente más potente, capaz de cumplir con los estrictos requisitos de Microsoft para Copilot Plus.
La pieza clave: una NPU a la altura del desafío
Para entender la importancia de este movimiento, es fundamental saber qué es una NPU (Neural Processing Unit) o Unidad de Procesamiento Neuronal. Se trata de un microprocesador especializado diseñado exclusivamente para acelerar las cargas de trabajo de la inteligencia artificial y el aprendizaje automático. A diferencia de una CPU (la unidad central de procesamiento) que es un «todoterreno», o una GPU (la unidad de procesamiento gráfico) que es experta en cálculos paralelos para gráficos, la NPU está optimizada para las operaciones matemáticas que sustentan los modelos de IA, haciéndolo de una manera mucho más rápida y eficiente energéticamente.
Microsoft ha establecido un listón muy claro para que un ordenador pueda ser calificado como «Copilot Plus PC»: su NPU debe ser capaz de realizar al menos 40 TOPS (teraoperaciones por segundo). Una «teraoperación» equivale a un billón (10^12) de operaciones. Este nivel de rendimiento es necesario para ejecutar de forma fluida y local las complejas funciones de IA de Windows.
Cuando Intel lanzó sus primeros procesadores de sobremesa Core Ultra en octubre del año pasado, ya incluían una NPU, pero su capacidad estaba muy por debajo de esos 40 TOPS, dejando a los usuarios de escritorio sin acceso a Copilot Plus.
La rumoreada actualización «Arrow Lake Refresh» solucionaría este problema al integrar un nuevo diseño denominado «NPU 4». Según el informe, esta es la misma arquitectura de NPU que Intel ya utiliza en sus chips para portátiles de última generación, los Lunar Lake, los cuales ya cuentan con la certificación oficial de Copilot Plus.
Esto significa que, por primera vez, los usuarios podrían montar o comprar un ordenador de sobremesa tradicional con la capacidad de ejecutar todas las funciones avanzadas de IA de Windows, sin tener que recurrir a soluciones intermedias como los mini-PC y los ordenadores todo en uno que, en esencia, utilizan componentes de portátil para obtener esta certificación.
Un sacrificio para los gamers en la carrera por la IA
Si bien la llegada de Copilot Plus al escritorio es una noticia excelente para la productividad y la creatividad, la estrategia de Intel podría generar decepción en otro segmento clave del mercado: los videojuegos. El informe sugiere que la actualización «Arrow Lake Refresh» dedicará el espacio adicional en el silicio del chip a la nueva NPU, sin añadir núcleos de CPU o GPU.
Esta decisión llega en un momento delicado para Intel en el ámbito del gaming. El lanzamiento de los chips Arrow Lake originales fue agridulce. Aunque demostraron ser más eficientes y generar menos calor, su rendimiento en videojuegos fue, en muchos casos, decepcionante e incluso inferior al de su propia generación anterior, Raptor Lake. La situación fue tal que un ejecutivo de la compañía, Robert Hallock, admitió públicamente que el lanzamiento «no fue como se había planeado», y aunque se lanzaron varias actualizaciones de BIOS, la mejora en el rendimiento para juegos ha sido marginal.
Con esta nueva actualización centrada en la IA, parece poco probable que Intel logre alcanzar a su principal competidor, AMD, en el terreno del gaming de alto rendimiento a corto plazo. AMD ha cosechado un gran éxito con sus procesadores X3D, como el Ryzen 7 9800X3D o el Ryzen 9 9950X3D, que utilizan una tecnología de caché apilada para ofrecer un rendimiento excepcional en videojuegos.
Todo apunta a que los jugadores que apuestan por Intel tendrán que esperar hasta 2026, cuando se espera que la compañía lance su próxima gran arquitectura de CPU, con el nombre en clave «Nova Lake», para ver un salto competitivo en el rendimiento para juegos.
En definitiva, Intel parece estar haciendo una apuesta clara: priorizar la inteligencia artificial en el escritorio para alinearse con la visión de Microsoft y llevar las funciones de Copilot Plus a las masas. Este movimiento podría acelerar la adopción de la IA en el día a día de millones de usuarios, pero al mismo tiempo, deja a los entusiastas de los videojuegos en una sala de espera, mirando de reojo las soluciones de la competencia.






