El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha iniciado una revisión sobre la reciente inversión del fondo de capital riesgo Benchmark en Manus AI, una prometedora startup china especializada en inteligencia artificial. Según información publicada por Semafor, las autoridades estadounidenses están analizando si esta operación cumple con las restricciones impuestas en 2023 sobre inversiones en empresas chinas.
Esta investigación afecta a una de las operaciones más destacadas del sector tecnológico en los últimos meses, ya que Manus AI es considerada actualmente una de las startups más innovadoras en el campo de los agentes de inteligencia artificial.
La inversión bajo escrutinio
Manus AI recibió recientemente 75 millones de dólares (aproximadamente 70 millones de euros) en una ronda de financiación liderada por Benchmark, alcanzando una valoración de 500 millones de dólares (unos 465 millones de euros). Esta operación supuso un importante espaldarazo para la compañía china en un momento en que la competencia en el sector de la IA es particularmente intensa.
Según dos fuentes anónimas citadas por TechCrunch, el Departamento del Tesoro está examinando ahora si esta inversión cumple con la normativa estadounidense que restringe las inversiones en empresas tecnológicas chinas, especialmente en sectores considerados estratégicos como la inteligencia artificial.
Las razones detrás de la investigación
En 2023, Estados Unidos estableció nuevas restricciones para limitar las inversiones estadounidenses en empresas tecnológicas chinas, especialmente en campos como la inteligencia artificial, los semiconductores y la computación cuántica. Estas medidas forman parte de una estrategia más amplia del gobierno estadounidense para mantener su ventaja tecnológica y limitar el desarrollo de China en áreas consideradas sensibles para la seguridad nacional.
Sin embargo, los abogados de Benchmark habrían dado luz verde a la inversión basándose en dos argumentos principales. Por un lado, concluyeron que Manus no desarrolla sus propios modelos de IA, sino que funciona como un "wrapper" (envoltorio) alrededor de modelos existentes. En otras palabras, la empresa no estaría creando tecnología de IA fundamental, sino construyendo aplicaciones sobre tecnologías ya existentes.
Por otro lado, los asesores legales también determinaron que Manus no está oficialmente basada en China, ya que está incorporada en las Islas Caimán, lo que teóricamente la situaría fuera del alcance de las restricciones específicas para empresas chinas.
Estructura corporativa y consideraciones legales
La incorporación de Manus en las Islas Caimán representa una estrategia corporativa común entre las empresas chinas que buscan atraer inversión extranjera. Este tipo de estructura, conocida como "Variable Interest Entity" (VIE), permite a las compañías chinas cotizar en mercados extranjeros y recibir inversión internacional evitando ciertas restricciones impuestas por el gobierno chino a la inversión extranjera directa en sectores estratégicos.
Alibaba utilizó una estructura similar, como menciona TechCrunch, para acceder a capital extranjero. Sin embargo, las autoridades estadounidenses podrían considerar que esta estructura es simplemente una forma de eludir las restricciones y que, a efectos prácticos, Manus sigue siendo una empresa china.
La cuestión central en esta investigación es determinar si la estructura corporativa de Manus y la naturaleza de su tecnología son suficientes para eximirla de las restricciones impuestas a las empresas chinas de inteligencia artificial, o si se trata de un intento de eludir estas limitaciones mediante tecnicismos legales.
Reacciones y críticas
La inversión de Benchmark en Manus ha generado críticas dentro del propio ecosistema tecnológico estadounidense. Delian Asparouhov, socio de Founders Fund (otra firma de capital riesgo), publicó en X un comentario irónico sobre la situación: "Vaya, ¿las acciones tienen consecuencias?", mostrando su desaprobación por la operación.
Esta reacción refleja las divisiones dentro del sector tecnológico estadounidense respecto a las inversiones en empresas chinas. Mientras algunos fondos de inversión ven oportunidades en el dinámico ecosistema tecnológico chino, otros consideran que estas inversiones podrían ir en contra de los intereses estratégicos de Estados Unidos a largo plazo.
Hasta el momento, ni Benchmark, ni Manus, ni el Departamento del Tesoro han respondido a las solicitudes de comentarios sobre esta investigación, según indica TechCrunch.
Implicaciones para el futuro de las inversiones tecnológicas
Esta revisión por parte del Departamento del Tesoro podría tener importantes consecuencias para el futuro de las inversiones tecnológicas entre Estados Unidos y China. Si las autoridades estadounidenses determinan que la inversión de Benchmark en Manus viola las restricciones establecidas, podría establecer un precedente que limitaría significativamente la capacidad de los fondos de capital riesgo estadounidenses para invertir en startups chinas, incluso cuando éstas utilicen estructuras corporativas offshore.
Por otro lado, si la inversión es finalmente aprobada, podría abrir la puerta a que otras firmas de capital riesgo utilicen estrategias similares para invertir en el ecosistema tecnológico chino, especialmente en el campo de la inteligencia artificial, donde China está realizando importantes avances.
En cualquier caso, esta situación pone de manifiesto las crecientes tensiones entre Estados Unidos y China en el ámbito tecnológico, así como la complejidad de las relaciones económicas entre ambas potencias en un contexto de creciente competencia geopolítica y tecnológica.
La resolución de esta investigación será seguida con atención tanto por los inversores como por las startups del sector de la inteligencia artificial, ya que podría redefinir las reglas del juego para las inversiones transfronterizas en tecnologías consideradas estratégicas.






