Los ‘tokens’ de acciones de Robinhood, bajo la lupa en la UE tras la advertencia de OpenAI

Droids

Updated on:

La nueva y ambiciosa apuesta de Robinhood en Europa, los «Stock Tokens», se ha topado con un obstáculo significativo. Apenas una semana después de su lanzamiento, el producto enfrenta un intenso escrutinio por parte de los reguladores de la Unión Europea. La investigación fue desencadenada por una contundente advertencia de OpenAI, una de las empresas más codiciadas del mundo, que ha negado públicamente que estos tokens representen una participación directa en su capital.

El Banco de Lituania, que actúa como el principal supervisor de Robinhood en el bloque comunitario, ha solicitado explicaciones a la plataforma de inversión sobre la naturaleza exacta de estos activos digitales. La controversia pone de relieve la creciente tensión entre la innovación en el sector fintech y la necesidad de proteger a los inversores con una comunicación transparente y precisa.

El controvertido lanzamiento de los «Stock Tokens»

El pasado 30 de junio, Robinhood anunció con gran expectación el lanzamiento de sus «Stock Tokens» para clientes en la Unión Europea. La propuesta era revolucionaria: ofrecer a los inversores minoristas la posibilidad de invertir en acciones de algunas de las empresas privadas más importantes del mundo, como SpaceX y, sobre todo, OpenAI, la firma detrás de ChatGPT.

Tradicionalmente, la inversión en compañías que no cotizan en bolsa está reservada para inversores institucionales o individuos con un alto patrimonio. La iniciativa de Robinhood, según su propio marketing, buscaba democratizar este acceso mediante el uso de la tecnología blockchain para crear tokens que representaran estas acciones. Sin embargo, la estructura y la naturaleza real de esta «representación» se convirtieron rápidamente en el epicentro del conflicto.

OpenAI enciende las alarmas: «No son nuestras acciones»

El entusiasmo inicial se desvaneció abruptamente cuando OpenAI emitió una declaración pública a través de la red social X. En un mensaje que resonó en toda la comunidad financiera y tecnológica, la compañía se distanció por completo del producto de Robinhood.

«Estos ‘tokens de OpenAI’ no son acciones de OpenAI«, afirmó la empresa de inteligencia artificial de manera inequívoca. «No nos hemos asociado con Robinhood, no hemos participado en esto y no lo respaldamos», añadía el comunicado, según recoge la cadena de noticias CNBC.

El punto más crítico de la advertencia de OpenAI fue de carácter legal: «Cualquier transferencia de capital de OpenAI requiere nuestra aprobación; no hemos aprobado ninguna transferencia». Esta afirmación cuestiona fundamentalmente la base sobre la que Robinhood ofrece su producto, sembrando serias dudas sobre lo que los inversores realmente están comprando. La declaración concluía instando a los usuarios a proceder «con cautela».

El regulador europeo toma cartas en el asunto

La contundente negativa de OpenAI no pasó desapercibida para las autoridades. El Banco de Lituania, entidad que concedió a Robinhood su licencia de intermediación y de servicios con criptoactivos para operar en la UE, actuó con celeridad.

Giedrius Šniukas, portavoz del banco central, confirmó a CNBC la apertura de una investigación. «Hemos contactado a Robinhood y estamos a la espera de aclaraciones sobre la estructura de los tokens de acciones de OpenAI y SpaceX, así como sobre la comunicación al consumidor relacionada», explicó Šniukas en un correo electrónico al medio estadounidense.

La principal preocupación del regulador parece centrarse en la protección del inversor. «Solo después de recibir y evaluar esta información podremos valorar la legalidad y el cumplimiento de estos instrumentos específicos», añadió. El portavoz subrayó un principio fundamental de la regulación financiera: «La información para los inversores debe proporcionarse en un lenguaje claro, justo y no engañoso«.

La explicación de Robinhood: el «vehículo de propósito especial»

Ante la creciente presión, Robinhood ofreció una explicación sobre el funcionamiento de sus tokens. En una declaración emitida la semana pasada en respuesta a la advertencia de OpenAI, la compañía afirmó que sus «Stock Tokens» otorgan a los inversores minoristas una «exposición indirecta» a los mercados privados.

La clave de esta estructura, según la propia empresa, reside en su «participación en un vehículo de propósito especial» (SPV, por sus siglas en inglés). Pero, ¿qué significa esto para el inversor?

Un SPV es una entidad legal creada por una empresa matriz para aislar un riesgo financiero específico. En este caso, lo más probable es que Robinhood, o un socio, haya creado una empresa separada que es la que posee legalmente las acciones de OpenAI o algún tipo de contrato derivado que le da derecho sobre ellas. Los inversores que compran los «Stock Tokens» no están adquiriendo acciones de OpenAI directamente, sino una participación en este vehículo intermediario.

Si bien esta estructura podría ser legalmente viable, plantea serias dudas sobre la transparencia. Un inversor podría creer razonablemente que está comprando una fracción de OpenAI, cuando en realidad está adquiriendo un activo diferente, cuya valoración y derechos dependen de la gestión y la solidez de este SPV intermediario. Este matiz es precisamente lo que el Banco de Lituania se ha propuesto investigar a fondo. La situación actual deja a los inversores en un limbo, atrapados entre la promesa de una innovación disruptiva y las advertencias de una de las empresas más influyentes del planeta, con un regulador europeo observando cada movimiento.